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100. Los ídolos de Roma

07 DE FEBRERO DE 2015
La idolatría se ha convertido en un tema de renovado interés en las discusiones teológicas recientes. Esto describe perfectamente lo que la Biblia nos advierte que evitemos y ayuda a dar sentido a la narrativa primordial del mensaje cristiano. Los ídolos son los enemigos de Dios e intentan reemplazar a Dios como la fuente definitiva de la vida humana. De esta forma identifica Tim Keller la esencia de un ídolo en términos agustinianos: “Si amas a algo más que a Dios, aunque creas en Dios, si hay algo en tu vida que tiene más significado o es más importante para tu seguridad que Dios, entonces esto es un ídolo, es decir, una especie de pseudo-dios, un falso dios, un maestro del pacto”.i Los ídolos son falsificaciones de dioses que se infiltran en las vidas personales y las desvían de su objetivo de seguir la búsqueda y el seguimiento de Dios. Sería totalmente simplista pensar que los ídolos sólo operan en individuos o grupos de personas. Si la presencia de los ídolos es tan penetrante en el conjunto de la vida humana, sin duda tienen un lugar en las ciudades. Realmente, las metrópolis son zonas espaciales y culturales para formar los ídolos y destruir lo que cae bajo su dominio. La idolatría es, por consiguiente, una “clave interpretativa” para llegar a un acuerdo con la condición espiritual de la urbe. Yo ofrezco mi tarea en lo que se refiere a la ciudad de Roma. Este es un bosquejo provisional de lo que parecen ser los ídolos de Roma. Los mismos están en orden cronológico, remontándose a la antigüedad de Roma hasta su panorama actual. Los ídolos no se reemplazan unos a otros, sino que se crean unos a partir de otros.
Idolo n. 1 PAX ROMANA (La Paz Romana)
Desde el siglo segundo a.C. hasta el año 476 d.C. Roma dominó el mundo antiguo. Su status quo fue nombrado pax romana, la paz romana. Su objetivo era tener dominio sobre las naciones y ejercer el poder político. Mediante las conquistas militares esta “paz” fue llevada al mundo. Pero no era una “paz” verdadera para casi nadie. En realidad, se basaba en el uso de la violencia, la imposición de la esclavitud y la opresión de los disidentes. La Pax Romana se ha extinguido como sistema político pero sus logros en términos de arquitectura y ruinas son famosos en todo el mundo. Por otra parte, influye en la cultura de la ciudad infundiendo una especie de arrogancia espiritual y la ilusión de ser el centro del mundo. El Evangelio trae otra clase de paz: el Shalom de Dios, la paz de Dios que da dignidad y reconciliación en Cristo.
Idolo n. 2 PAPAL CATHOLICA (El Baluarte Religioso)
A medida que el Imperio Romano se desvanecía, la ciudad fue dirigida hasta 1870 por la Iglesia Católico Romana con su más alta institución al frente, o sea, el Papa. Los Papas se consideraban a sí mismos los verdaderos herederos de los emperadores. Por supuesto, también llevaron algunos elementos cristianos, practicando así una especie de asimilación entre los motivos del Evangelio y los paganos. La principal ideología que guió a la ciudad fue todavía la “imperial” y política en su pleno corazón. La urbe creció llena de edificios religiosos magníficos, con los que quería mostrar su grandeza y poder. En lo que se refiere a la influencia espiritual de la Papal “catholica”, la iglesia ha dirigido la vida de las gentes durante siglos, ejerciendo su poder económico y político. Sin embargo, el Evangelio que Roma necesita oír y ver es en cambio un mensaje fundamentado solo en la Palabra de Dios (sola Escritura), centrado solo en Cristo (solo Cristo) y basado solo en la gracia (sola gracia).
Idolo n. 3 THE PALAZZO (El Palacio)
Después de la unificación de Italia (1861), Roma se convirtió en la capital de la nación italiana (1870). Después del Imperio Romano y de la Iglesia Católica, ahora el estado gobernaba la ciudad, añadiendo otra capa a su perspectiva espiritual. Roma es una metrópoli donde las estructuras políticas están lejos de ser transparentes y sus estándares de gobierno distan mucho de ser justos. En general, la astucia de espíritu marca la vida pública. Roma es una ciudad de maniobras políticas donde las cosas pueden resolverse si se está “en” el círculo correcto. Como las alternativas del Evangelio, la iglesia necesita ser el lugar donde se promueve la cultura de la responsabilidad en la vida personal, la familia, la sociedad, la política, etc.
Idolo n. 4 LA DOLCE VITA (La Dulce Vida)
Para terminar, Roma es también famosa por su “dulce vida”, procedente del título de la película de Federico Fellini La dolce vita (1960). Buena comida, vida cómoda, placeres a-morales y sexo sin compromiso: todo contribuye a dar forma al sueño de una buena vida. Naturalmente, hay mucho vacío alrededor y sus promesas son vanas. La vida real es diferente, a pesar de que la dulce vida inspira a la gente y nutre sus expectativas. El Evangelio debe armonizar la aspiración de una vida buena, al tiempo que denuncia la pendiente resbaladiza de una vida sin Cristo. Después de todo, la vida cristiana significa glorificar a Dios y gozar de El para siempre. La iglesia tiene que ser consciente de estos ídolos, así como encarnar alternativas viables al Evangelio. El Evangelio no sólo denuncia la quiebra de la idolatría, sino que también llena la vida de significado real, amor y esperanza.
(Este escrito es un extracto de mi artículo “Identificando a los Idolos de la Ciudad” del libro Center Church Europe: Doing Balanced, Gospel-Centered Ministry in Your City [Iglesia Centro de Europa: Hacer el ministerio centrado en el Evangelio y equilibrado en la propia ciudad] de Timothy Keller. Editado en Franeker (Holanda) por Uitgeverij Van Wijnen, 2014, pp. 168-174. Puede comprarse este libro en http://www.amazon.co.uk/Center-church-Europe-balanced-gospel-centered/dp/9051944802).
i Timothy J. Keller, ‘Getting Out (Exodo 4)’,en: D.A.Carson (ed.), The Scriptures Testify About Me [Las Escrituras Dan Testimonio de Mi], Nottingham: IVP 2013, p.41.

99. Las 15 enfermedades de la Curia Romana, excepto una

24 DE ENERO DE 2015
En la cúspide de la crisis que precedió a la dimisión de Benedicto XVI en 2013 la Curia Romana era representada como “un nido de cuervos”. Este órgano del gobierno central de la Iglesia Católica, compuesto por varios departamentos y dirigido por oficiales de alto rango (la mayoría son cardenales), se había convertido en un lugar de conflictos personales feroces y luchas internas. Benedicto XVI renunció a su pontificado también, entre otras causas, porque se sintió incapaz de encontrar una solución al caos que estaba derramando una luz siniestra sobre el Vaticano. El Papa Francisco fue elegido “del extremo del mundo” con la esperanza de que iba a tratar la crisis de la Curia Romana como un “outsider”. Desde que fue elegido ha estado enviando señales claras de su desazón hacia la organización vaticana. El último ejemplo de su crítica fue su mensaje a la Curia Romana justo antes de Navidad (22 Diciembre 2014) cuando diagnosticó una realidad espiritualmente gangrenosa.
UNA IMPRESIONANTE LISTA DE PLAGAS
El análisis papal de la condición espiritual de la Curia Romana en su denuncia es asombroso. A continuación, la devastadora lista de enfermedades que identificó cuando examinó a sus miembrosi: 1. La enfermedad de sentirse “inmortal”, “inmune” o, en realidad “indispensable”. 2. La enfermedad del “Marta-ismo” (que proviene de Marta), de tareas excesivas. 3. La enfermedad de la “petrificación” mental y espiritual: es decir, el corazón de piedra y “el cuello rígido”. 4. La enfermedad de la excesiva planificación y funcionalismo. 5. La enfermedad de la mala coordinación. 6. La enfermedad del mal de Alzheimer espiritual. 7. La enfermedad de la rivalidad y la vanagloria. 8. La enfermedad de la esquizofrenia existencial. 9. La enfermedad de las habladurías, las quejas y las charlas. 10. La enfermedad de divinizar a los consejeros. 11. La enfermedad de la indiferencia hacia los demás. 12. La enfermedad de las caras lúgubres. 13. La enfermedad de la acumulación. 14. La enfermedad de los círculos cerrados. 15. Y, la última: la enfermedad de los beneficios mundanos, del exhibicionismo. ¿Qué más puede añadirse a esta lista? El que tenga oídos, que oiga. Más que un nido de cuervos el cuadro se parece más a un grupo de clérigos altamente disfuncionales y egocéntricos. Esta es la condición espiritual de la Curia Romana, no de acuerdo con la opinión de un observador anticlerical incondicional sino según la propia cabeza: ¡el Papa!
LA ENFERMEDAD QUE FALTA
La honestidad y el coraje del Papa Francisco en este caso son dignos de elogio. La amarga ironía de comunicar el mensaje con ocasión de la presentación de las felicitaciones de Navidad, cuando la mayoría se limitaría a decir cosas “agradables”, es también notable. Una de las cosas que hizo después del discurso fue elegir a quince nuevos cardenales, de los cuales únicamente uno de ellos pertenece a la Curia, mientras que la mayoría de los demás “vienen del fin del mundo” como él. Otra característica interesante de estos nuevos cardenales es que algunos de ellos están claramente a favor de un planteamiento más “pastoral” y abierto en el sentido de admitir en la Eucaristía a las personas que mantienen relaciones “irregulares”, tal como parece estar el Papa. Este es otro tema candente que el Papa está manejando con dificultad creciente y que será un caso de prueba de la estabilidad de su pontificado este año. Volviendo a la lista de enfermedades hay una consideración que merece la pena mencionar. Históricamente la Curia Romana es un descendiente de las cortes del Renacimiento que rodeaban a los príncipes en sus diferentes cometidos como monarcas absolutos. El Papa al igual que un príncipe del Renacimiento también tuvo asignados sus dignatarios y los Papas, incluso hoy, continúan teniéndolos en el Estado Vaticano. A lo largo de los siglos la Curia fue obteniendo un estatus teológico como si se tratara de un pequeño modelo de la propia Iglesia; de hecho la Iglesia en su mejor momento a pequeña escala. La Curia es un producto de una visión monárquica de la iglesia y el papel del Papa como monarca absoluto de un estado es también parte de la misma estirpe. El Papa Francisco criticó la espiritualidad horrible de la Curia, pero no fue tan lejos como para cuestionar su naturaleza política y monárquica. Si bien denuncia sus comportamientos erróneos, no aborda la teología equivocada detrás de los mismos. Una razón para su reticencia es que la Curia Romana como modo de gobierno va de la mano con el Papado como una forma de liderazgo. Ambos son inseparables. Cuestionar a uno significa cuestionar al otro y Francisco no está preparado para hacer ninguna de las cosas. Esto significa que reformar la Curia supone mucho más que denunciar las pobres condiciones espirituales de sus miembros o cambiar el personal en los puestos clave. Implica una nueva concepción radical de las estructuras de la iglesia según la enseñanza apostólica suprema, es decir, la Biblia, donde la iglesia no tiene corte de dignatarios ni príncipe a su cabeza, sino a Jesucristo solo, que fue crucificado, resucitó y ahora es exaltado. Al comienzo de su parlamento a la Curia, Francisco citó 1 Corintios 12 donde Pablo habla de la Iglesia como un cuerpo con muchos miembros. Este es el proyecto original bíblico de la Iglesia mediante el cual sus plagas más graves pueden curarse y la dignidad del pueblo de Dios puede ser restaurada.
i El discurso completo está en: http://www.zenit.org/en/articles/pope-s-address-to-roman-curia

98. Juan Calvino y el Papado

10 DE ENERO DE 2015
A lo largo de los siglos el Papado siempre ha tenido sus críticos. No obstante, es justo decir, que fue la Reforma Protestante del siglo XVI la que desencadenó la disputa más completa y masiva contra el Papado, aunando esfuerzos para mover los hilos institucionales, morales, históricos, doctrinales y bíblicos con el fin de llevar a cabo la misma. La crítica protestante alcanzó su auge con la identificación del Papa como el Anticristo. Según el Nuevo Testamento el Anticristo es alguien que está contra Cristo y su iglesia al querer ocupar su lugar y destruir su obra (p.e. 2 Tesalonicenses 2). Para los cristianos el Anticristo es el enemigo por excelencia. Esta ecuación agitó las emociones religiosas más que otros sutiles argumentos teológicos. La Reforma Protestante no fue el primer movimiento que se refirió al Papa como el Anticristo. Hubo una sólida tradición europea medieval -desde los valdenses a Wycliffe y hasta los husitas- que denunciaron también al Papa de una manera tan radical. Esta es la razón por la cual en un reciente diálogo entre luteranos y católico romanos celebrado en los Estados Unidos se reconoce este hecho: “Al llamar al papa el ‘anticristo’ los primeros luteranos se interpusieron en una tradición que se remontaba al siglo XI. No únicamente los disidentes y los herejes sino también los santos habían llamado al obispo de Roma el ‘anticristo’ cuando querían castigar su abuso de poder”.i Inclusive en este caso los reformadores no fueron necesariamente innovadores sino que se basaron en líneas de pensamiento previas bien documentadas por la historia de la Iglesia.
Así es como Juan Calvino argumentó su caso contra el Papado. El reformador francés Juan Calvino negoció con los representantes católico romanos diversas veces y de diferentes formas.ii Su principal obra, Institutes of the Christian Religion [La Institución de la Religión Cristiana] (primera edición: 1536) contiene frecuentes interacciones con las doctrinas y prácticas católico romanas. En la misma Calvino desarrolla su argumento de que el Papa es el Anticristo (Institución IV,7,25). El Papa histórico que Calvino tenía en mente era Pablo III (1534-1549), pero su crítica nunca se centra en su persona sino más bien en la institución papal. Después de subrayar el hecho de que el Anticristo establece su tiranía en contraposición al reino espiritual de Cristo, Calvino escribe que el Anticristo “no suprime el nombre de Cristo o la Iglesia, sino que utiliza el nombre de Cristo como pretexto y está al acecho bajo el nombre de Cristo como bajo una máscara”, robando a Dios su honor. Esto es, para él, una clara imagen del Papa y por consiguiente, concluye diciendo que “es cierto que el Romano Pontífice ha transferido impúdicamente a sí mismo las propiedades más peculiares de Dios y de Cristo y por tanto no puede haber duda alguna de que es el líder y el abanderado de un reino impío y abominable”. Calvino no habla de ningún papa histórico en particular sino que se refiere al papa como el representante de la institución del Papado.
Un Antídoto contra el Papado
El principal análisis crítico de Calvino del Papado se halla en dos obras en particular. En 1543 la facultad teológica de la Sorbona publicó veinticinco artículos que los candidatos a permanecer fieles a la Iglesia Católica tenían que suscribir como una especie de juramento. Al año siguiente, Calvino escribió una refutación de este resumen de la doctrina católica en su Articuli a facultate sacrae theologiae parisiensi [Artículos de la Facultad de Teología en París] citando cada artículo y proporcionando una revisión crítica, es decir, un “antídoto”.iii El artículo XXIII trata de la primacía de la Sede de Roma y ensaya las pruebas católicas para la misma. En respuesta, Calvino arguye que si bien las Escrituras hablan a menudo de Cristo como la cabeza de la Iglesia, nunca lo hacen en lo que concierne al Papa.iv La unidad de la Iglesia está fundamentada en un Dios, una fe y un bautismo (Efesios 4:4), pero no hay ninguna mención a la necesidad de un Papa para que la Iglesia sea la Iglesia. Por otra parte, en la enumeración de los ministerios y cargos de la Iglesia, Pablo no dice nada acerca de un presente o futuro Papado. Pedro fue un condiscípulo de Pablo, no su líder (similar a un papa). El Obispo Universal de la Iglesia es Cristo únicamente.
A esta evidencia bíblica de la jefatura de Cristo, Calvino agrega una referencia histórica a algunos escritos patrísticos que respaldan el mismo punto de vista del Nuevo Testamento. Incluso Cipriano de Cartago, a quien se considera frecuentemente un Padre de la Iglesia que favoreció una forma temprana de Papado, llama al obispo de Roma “hermano, compañero cristiano y colega en el episcopado”, demostrando así que no tenía en perspectiva la clase de primacía que más tarde se atribuyó al Papa. Estos tipos de argumentaciones patrísticas y bíblicas pueden hallarse en otro gigante de la Reforma Protestante del siglo XVI, a saber, Peter Martyr Vermigli (1499-1562), especialmente en su Trattato della vera chiesa e della necesità di viver in essa [Tratado de la verdadera iglesia y la necesidad de vivir en ella] de 1542.v Todos ellos parecen ser los tratamientos estándar controvertidos de la Reforma magisterial.
Lo Erróneo del Papado
Volviendo a Calvino, otra de sus obras en la que se ocupa del Papado fue escrita en 1549. Cuando Carlos intentó encontrar una solución de compromiso con el “Provisional Augsbug”, Bucer y Bullinger instaron a Calvino a responder. Entonces escribió el tratado Vera Christianae pacificationis et Ecclesiae reformandae ratio [La pacificación de la verdadera Iglesia Cristiana debe ser reformada] en el cual describe las doctrinas que deben defenderse, incluida la de la justificación por la fe. Al exponer la doctrina de la Iglesia, Calvino dedica una sección al Papado. Critica la lectura estándar católica de Juan 21, un texto del Nuevo Testamento que está considerado como uno de los cimientos bíblicos del cargo papal. Al comentar este pasaje, Calvino constata que el mandato triple a Pedro de pastorear a las ovejas debe relacionarse con la triple negación de Jesús por parte de Pedro. Este cometido no es exclusivo puesto que Pedro impulsa a los ancianos a hacer lo mismo (1 Pedro 5:2). Además, según Calvino el Papado queda totalmente invalidado porque en el Nuevo Testamento no hay ningún mandato dado a Pedro para encontrar sucesores en un sentido jurídico. Para conservar la unidad de la Iglesia, Cristo es todo lo que necesitamos. Calvino comenta después sobre la elección de Roma como la localidad preferida para la Sede del Papa. “Por qué Roma” pregunta Calvino. En sus cartas a los romanos, Pablo menciona muchos nombres individuales, pero Pedro no está en la lista. Incluso si Pedro hubiera ido más adelante a Roma, ¿por qué fue la ciudad seleccionada como el lugar central y especial para los futuros papas? ¿Por qué no Jerusalén? ¿O Antioquía? No obstante, Calvino no aborda la importancia histórica y política de Roma como las razones para el emplazamiento del Papado. Por último, Calvino acusa una vez más al Papa de ser el Anticristo a causa de su “tiranía”, “la destrucción de la verdad”, “la corrupción de la adoración a Dios”, “el quebrantamiento de sus ordenanzas” y “la dispersión del orden de su Iglesia”. Aquí podemos ver muchas similitudes con Lutero, con la excepción de que Calvino usa un tono apocalíptico no tan fuerte y es menos evidente que el del reformador alemán. Más que en inquietudes escatológicas apasionadas, Calvino se apoya en argumentos teológicos lúcidos y bíblicos en sus esfuerzos por enfrentarse al Papado.
Notas: Este texto es un compendio de mi próximo libro, A Christian’s Pocket Guide to the Papacy [Guía de Bolsillo del Papado para los Cristianos] (Fearn: Christian Focus Publications, 2015).
i “Differing Attitudes Toward Papal Primacy” (1973) [Diferentes Actitudes hacia la Primacía Papal]. Se puede acceder al texto por http://www.usccb.org/beliefs-and-teachings/ecumenical-and-interreligious/ecumenical/lutheran/attitudes-papal-primacy.cfm y es un útil resumen de los principales temas polémicos sobre el Papado entre los luteranos y los católico romanos de hoy en día.
ii Sobre las opiniones de Calvino acerca de Roma, tal como se presentan en diversos escritos, ver M. Stolk, Calvin and Rome [Calvino y Roma] en H.J. Selderjuis (ed.), The Calvin Handbook [La Guía de Calvino] (Grand Rapids, MI: Eerdmans, 2009, pp. 104-112.
iii Esta palabra “antídoto” volvería en las refutaciones de Calvino de los Hechos del Concilio de Trento. Ver su Acta synodi Tridentinae cum Antidoto [Sínodo Trento con Antídoto] (1547)
iv Ver también Institutes [Institución] IV,6-7 de Calvino.
v Ver mi artículo “Separazione e riforma della Chiesa ne ‘Il Trattato della vera Chiesa e della necesita di viver in essa’” [“La separación y la reforma de la Iglesia, ‘El Tratado de la verdadera Iglesia y la necesidad de vivir en ella’”]. A. Oliveri y P Bolognesi (edd. Pietro Martire Vermigli 1499-1562). Humanista, Reformador y Pastor (Roma: Herder, 2003) pp. 225-232.

97. El Papa en Turquía, diálogo interreligioso y ecumenismo

20 DE DICIEMBRE DE 2014
La visita del Papa Francisco a Turquía (28-30 Noviembre 2014) fue significativa por varias razones. Las dos más destacadas conciernen a la habilidad de la Iglesia Católico Romana para comprometerse al “diálogo”: esto es, diálogo con el Islam y diálogo con el Patriarca de Constantinopla. El primero tiene la forma de un diálogo inter-religioso y el último es principalmente una expresión de ecumenismo. Turquía es el umbral del mundo musulmán. El país es fronterizo con Siria e Irak, lugares donde el fundamentalismo islámico amenaza la pura supervivencia de las comunidades cristianas locales. Turquía es también la sede histórica de la “segunda Roma”, es decir, Constantinopla, un centro influyente de la Ortodoxia Oriental. El objetivo de la visita era, por lo tanto, doble: fomentar la comprensión mutua con el Islam “moderado” y avanzar la agenda ecuménica con Constantinopla.
VUESTRAS PLEGARIAS POR MÍ
El Papa Francisco tuvo varias reuniones con distintos líderes musulmanes. En cada una de ellas hizo hincapié en los aspectos comunes entre los cristianos y los musulmanes en cuanto todos adoraban al Dios Todomisericordioso, tenían a Abraham como padre, practicaban el rezo, la limosna y el ayuno y compartían un sentido religioso de la vida que es fundamental para la dignidad humana y la fraternidad. Al dirigirse a los musulmanes, el Papa utilizó el lenguaje de la fraternidad y se centró en lo que tenían en común. El mismo enfoque usó en Turquía. Un elemento interesante aunque sea llamativo surgió a medida que hablaba en el Departamento de Asuntos Religiosos de Ankara el día 28 de Noviembre [1]. Después de referirse a los temas comunes que ya hemos mencionado, dijo: “Agradezco también a todos vosotros vuestra presencia y vuestras plegarias las cuales, con vuestra bondad, ofrecéis por mí y mi ministerio”.
El Papa Francisco está acostumbrado a pedir oraciones para él y dar gracias a las personas que oran por él. Pero en este caso estaba hablando a los musulmanes y, no obstante, les agradeció sus rezos por él. Parece que en este caso fue más allá de subrayar simplemente los aspectos comunes en teología y espiritualidad elementales. Llegó al extremo de reconocer las oraciones islámicas como legítimas e incluso como actos útiles de intercesión. ¿Debe un cristiano agradecer a los musulmanes sus plegarias? ¿Son estas oraciones aceptadas por Dios? ¿No será que el Papa injustificadamente ensanchó la teología inter-fe que asume que todas las plegarias son agradables a Dios y contestadas por El? ¿No enturbió más la distinción entre la fe cristiana y la religión musulmana al dar a entender que los cristianos y los musulmanes pueden orar unos por otros como si Dios aceptara sus oraciones respectivas tal como son?
DE NUEVO AL PRIMER MILENIO
El otro centro de interés de la visita era reforzar las relaciones ecuménicas con el Patriarca de Constantinopla. Según los principios del ecumenismo católico romano, las iglesias ortodoxas orientales están cerradas a la “plena comunión” con Roma porque ellos profesan la misma fe apostólica, celebran la misma Eucaristía y han mantenido la sucesión apostólica en su sacerdocio, pero desde un punto de vista teológico, el papel del papado es la única imperfección que les impide la comunión completa. El cargo papal, de la forma en que se ha desarrollado después del cisma de 1054 d.C., hace que las iglesias ortodoxas estén poco dispuestas a aceptar la supremacía del Papa Romano tal y como está. En su opinión, ciertos aspectos monárquicos del ministerio petrino que fueron introducidos en el segundo milenio (p.e. la infalibilidad del Papa cuando habla ex cátedra) van contra el principio de colegialidad de la eclesiología ortodoxa.
Siendo consciente de estas complejidades y aún queriendo promover un progreso ecuménico, el Papa Francisco dijo que estaba dispuesto a considerar una forma de avanzar: la Iglesia Romana está abierta a conceder que, con el fin de entrar en plena comunión con Roma, las iglesias ortodoxas deben aceptar el cargo Papal tal como era entendido y practicado en el Primer Milenio cuando la Iglesia “no estaba todavía dividida”. Esta idea no es nueva -incluso Joseph Ratzinger estaba a favor de la misma- pero es importante que Francisco la haga suya. Parece que la manera de avanzar es ir primero hacia atrás. La Iglesia Romana está dispuesta a ejercer su catolicidad, o sea, ser lo suficientemente flexible para acomodarse a un punto de vista diferente, mientras mantiene su perspectiva distintiva sin renunciar a nada. Esta sugerencia tiene que resolverse histórica y teológicamente. ¿Cuáles fueron exactamente las formas del papado en el Primer Milenio? ¿Cómo pueden llevarse a cabo después de tantos siglos? ¿Cómo puede una institución como el Papado que la Iglesia Romana la declara con dogma (esto es, la infalibilidad) ser diluida por cristianos no católicos? ¿Cómo puede uno ser cum Petro (con Pedro) sin ser sub Petro (bajo Pedro)?
Si bien los teólogos ecuménicos tienen algunos deberes aún por hacer, está garantizado un comentario final. Al fin y al cabo la Reforma Protestante fue un clamor para regresar a la Palabra de Dios escrita, ¡es decir, Sola Escritura! Al hacer un llamamiento para una nueva época bajo las reglas del Jesucristo de la Biblia, la Reforma hizo señales a la iglesia para redescubrir las Escrituras y volver a someterse a las mismas. De nuevo a la Palabra era una forma de decir: ¡Volved a Jesucristo, volved al Evangelio! La Iglesia Católica del siglo XVI no estaba, sin embargo, dispuesta a recibir este reto y quería un camino para avanzar sin pensar en la necesidad de ir hacia atrás. El Concilio de Trento (1545-1563) imaginó una renovación sin reforma, un camino hacia adelante sin tener que ir hacia atrás. Ahora, Roma está preparada para volver al Primer Milenio y aceptar completamente las iglesias ortodoxas orientales. ¿Por qué no ir un poco más lejos que el Primer Milenio? Un retorno a la Sola Escritura sería un verdadero punto de partida para un avance muy necesario.
[1] http://www.news.va/en/news/apostolic-journey-to-turkey-meeting-with-the-pre-2

96. ¿Quién es realmente el Papa Francisco?

08 DE DICIEMBRE DE 2014
“El matrimonio es entre un hombre y una mujer”. “La vida por nacer es tan preciosa y única como cualquier vida”. La eutanasia es un abuso injustificable de la libertad humana”. “Los niños adoptados tienen el derecho a tener un padre y una madre”. Estas son las posiciones estándar católico romanas declaradas en varios acalorados debates sobre temas morales de nuestra generación. Así, ¿por qué ahora este alboroto al respecto? El Papa Francisco habló y argumentó sobre los mismos en dos discursos diferentes durante las últimas semanas. [1] Después de meses de enviar confusos mensajes sobre la homosexualidad (“¿Quién soy yo para juzgar?”), lo buenas que son todas las “relaciones amorosas” estén o no casados, la necesidad que tiene “la” Iglesia (ICAR) de mantenerse alejada del calor de los debates éticos actuales y su malestar por todo lo “no negociable”, el Papa Francisco ha dicho al fin algo “católico”. Aunque ha estado siempre alineado con la teología moral católico romana tradicional (¡después de todo es el Papa!) nunca había hablado en público de estos asuntos de una forma tan definida y en tan corto período de tiempo.
LAS CONSECUENCIAS DEL SÍNODO
Este mes “católico” del Papa aparece después del Sínodo sobre la familia donde la Iglesia Católica experimentó unos días turbulentos de controversia entre cardenales de alto rango y obispos. Algunas voces progresistas estaban a favor de impulsar una actualización de la actitud moral de la Iglesia sobre la sexualidad y las relaciones humanas. Apoyado enérgicamente por la opinión pública secular, todos aplaudiendo a este Papa “revolucionario”, algunos sectores de la Iglesia creyeron que la brecha entre la ICAR y las masas occidentales podría salvarse si la ICAR adoptaba una aproximación a estas cuestiones más relajada y menos confrontacional.
El Sínodo 2014 presenció un conflicto entre estas voces y las más tradicionales, cuyo resultado fue el mantenimiento temporal del statu quo en espera del Sínodo del próximo año que será convocado de nuevo sobre el mismo tema. ¿Dónde se sitúa el Papa Francisco en todo esto? En los meses precedentes al Sínodo, a veces se decantaba por una Iglesia que “mira hacia el exterior”, o sea, una Iglesia menos preocupada por los dogmas y los principios morales y más interesada en estar cada vez más cerca de la gente, con independencia de sus elecciones individuales y absteniéndose deliberadamente de emitir juicios morales sobre la integridad de sus vidas.
Este flujo constante de mensajes pareció crear una especie de impulso que podría servir de fondo para cambios significativos en la ICAR que el Sínodo estaba destinado a introducir. No obstante, las cosas fueron de otra manera. Entretanto, las fuertes críticas de importantes círculos de la Iglesia Católica llegaron a ser francamente abiertas y alcanzaron al propio Papa por sus palabras vacilantes y confusas. Tras este mes “católico” de Francisco se puede pensar que existe la seguridad de que permanece fiel a la enseñanza moral tradicional de la ICAR y que de ninguna manera ha cambiado de opinión. Después de meses de impulsar una agenda aparentemente progresista, el péndulo católico oscila en sentido contrario con el fin de recuperar la estabilidad… hasta que llegue el siguiente movimiento.
¿DÓNDE ESTÁ EL PAPA?
Sin embargo, todavía quedan unas preguntas que se han convertido en permanentes. ¿Dónde se halla realmente el Papa en lo referente a estas cuestiones? ¿Cómo podemos explicar este aparente cambio de sentido? ¿Quién es capaz de adivinar lo que le preocupa? Y, más generalmente, ¿sabemos dónde está en una serie de puntos clave doctrinales y pastorales? Hasta ahora, ha tenido mucho interés en construir puentes con toda clase de gente, movimientos y redes. Un creciente número de personas en todo el mundo llaman al Papa “amigo”. Muchos líderes evangélicos están en su entorno. Tienen la impresión de que el Papa es una persona transparente y accesible, fácil de conocer y rápida para sintonizar. Parece que habla su lenguaje y que comprende sus corazones. Imaginan que está cerca de todos.
La evidencia, no obstante es más compleja. Es ciertamente capaz de acercarse a todos, de llamar a cualquier persona “hermano” y “hermana”, pero, ¿cuánta gente sabe lo que hay en su corazón? Sin duda, puede combinar el lenguaje evangélico, las devociones marianas y las inquietudes “políticamente correctas”, al tiempo que conserva una perspectiva católico romana que lo abarca completamente todo. ¿Conocemos verdaderamente al Papa Francisco? ¿Cuánto de esta complejidad es el resultado de haber sido jesuita? ¿Qué sabemos de la profundidad de su teología y de la naturaleza global de su agenda? La Biblia quiere que nuestra comunicación no quede atrapada en un tipo de lenguaje de “sí” y “no” al mismo tiempo (2 Corintios 1:18-20) sino que hablemos claramente de lo que tenemos en nuestros corazones. El lenguaje del Papa Francisco tiende a decir “Sí, sí” y “No, no” con el mismo aliento. La Palabra de Dios también nos exhorta a “hablar la verdad” (Efesios 4:25) y evitar las “palabras torcidas” (Proverbios 4:24). Aquí nadie puede tirar una piedra porque en esta materia todos somos pecadores. Pero, lo que el Papa ha estado diciendo hasta ahora hizo que se enviaran mensajes contradictorios. Este mes “católico” ha mostrado un aspecto importante del Papa Francisco, pero el retrato completo es todavía un trabajo en proceso. La impresión es que hasta el momento únicamente hemos recogido esbozos del Papa y que la verdadera obra está aún por hacer.
[1] A la Asociación de Médicos Católicos Italianos (15 Nov. 2014) y al Humanum Coloquio sobre la complementariedad del hombre y la mujer en el matrimonio (17 Nov. 2014).