32. Nuevos cardenales para el próximo Cónclave

 Se puede obtener un posible retrato del próximo Papa.

26 DE FEBRERO DE 2012

 La apertura del Anuario Pontificio no es una tarea fácil. Este grueso libro de más de 2350 páginas contiene toda clase de información sobre quien es quien en el Vaticano y lo que allí ocurre. A pesar de los problemas prácticos para manejarlo es, sin embargo, una mina de información valiosa acerca del centro neurálgico de la Iglesia CR y de la Ciudad del Vaticano.

Por ejemplo, se puede leer que los títulos oficiales del Papa son los siguientes: “Obispo de Roma”, “Vicario de Jesucristo”, “Sucesor del príncipe de los Apóstoles” (o sea, Pedro), “Sumo Pontífice de la Iglesia Universal”, “Primado de Italia”, “Arzobispo y Metropolitano de la Provincia de Roma”, “Soberano del Estado de la Ciudad del Vaticano”. Pero, el último de ellos, “Siervo de los siervos de Dios” está en evidente contraste con la grandeza de los anteriores.

 PODER ABSOLUTO, CON UNA EXCEPCIÓN
 La lista de los títulos papales es un tanto sorprendente y abarca los oficios religiosos, las labores políticas y las responsabilidades organizativas. El Papa es uno de los últimos ejemplos de soberanía absoluta . Los poderes ejecutivo, legislativo y jurídico están todos concentrados en su persona. Hasta el día de su muerte, el Papa será el Papa.  La única restricción de su poder es que no puede elegir a su sucesor . En otras palabras, el papado no es una dinastía familiar.  Esta tarea se reserva al Colegio de cardenales electores , o sea, los cardenales que tienen menos de 80 años, quienes se reúnen en “cónclave”(del latín  cum clave,  es decir, cerrados con llave) en la Capilla Sixtina para votar al nuevo Papa.

 Esto no quiere decir que el Papa reinante no influya en el voto para la elección del siguiente. En realidad, juega un papel estratégico, aunque él no estará presente (¡). De hecho, el Papa tiene la autoridad para seleccionar a los nuevos cardenales. De esta forma, al elegir a los nuevos “príncipes” de la Iglesia CR, constituye el Colegio que elegirá a su sucesor . Esto le da un influencia real, si bien indirecta en el proceso de selección del siguiente Papa.

 Si se analizan a los miembros elegidos del Colegio (o sea, su peso espiritual y su procedencia eclesiástica) es posible, por tanto, describir una imagen bastante precisa y verosímil de quien será el sucesivo papa .

 LOS NUEVOS CARDENALES “DEL NORTE”
El 18 de Febrero, el Papa Ratzinger “creó” (éste es el verbo técnico) 22 nuevos cardenales, aunquesólo 18 de ellos llegarán a ser parte del Colegio elector debido a que tienen menos de 80 años. El Colegio está compuesto pues de 125 cardenales, un número que disminuirá en un corto espacio de tiempo ya que algunos de sus miembros cumplirán pronto 80 años y, por tanto, quedarán excluidos del mismo.

 Demos una ojeada al mapa geográfico del Colegio. Lo más interesante es la proporción entre las macro-regiones . Por una parte, hay  67 europeos  (más de la mitad del Colegio), y  si a éstos añadimos los norteamericanos y el único de Oceanía, el número de cardenales procedentes de la parte Norte del globo es de 83 sobre 125 . Por la otra parte,  los cardenales latinoamericanos, africanos y asiáticos son sólo 41 .

Casi dos tercios del Colegio vienen de las poderosas y antiguas iglesias fundadas en Occidente, aunque la mayoría de estas iglesias se enfrentan actualmente a una fase de declive de larga duración. Únicamente un tercio del Colegio llegan de iglesias del Sur que son más jóvenes, menos tradicionales, quizás más pobres, pero que están creciendo en términos tanto de práctica como de vocaciones al sacerdocio.

 Por lo tanto, en el Colegio está ahora mejor reflejado el rostro “más antiguo” de la Iglesia CR que su “nuevo” perfil . Es un Colegio con una distintiva fisonomía “Ratzingeriana”. ¿Significa esto que el Papa Ratzinger desea que su sucesor sea un Papa del Norte que compartirá su énfasis en el llamado a los Países Occidentales para que retornen a la Iglesia CR? ¿Quiere esto decir que el Occidente secular será el primer tema en la agenda del próximo Papa como lo es en la de Benedicto XVI?

 EL PODER DE LA CURIA
 La otra característica notable a considerar es el papel de los cardenales electores. Después de la creación de los 22 nuevos, 44 de ellos pertenecen ahora a la Curia Romana. Dicho de otra forma, son personalidades eclesiásticas de alto rango que viven en Roma y dirigen varios departamentos vaticanos, pero que no tienen funciones pastorales directas.

 Ellos aportan a la Iglesia una perspectiva más “romana” que “católica” (o sea, universal). Mientras que los obispos de todo el mundo tienen una experiencia de primera mano en conducir una iglesia, incluso en la parroquia y en las organizaciones a nivel de base, la Curia Romana tiene una cultura autoreferencial más “política”.

Hablando en términos generales, son más hábiles diplomáticos que predicadores y pastores. Su pericia está más en el derecho canónico que en la misionología.

 Sumando estos dos indicadores, se puede obtener un posible retrato del próximo Papa : un cardenal del Norte con un alma distintiva “romana”. Es posible que el siguiente Papa sea totalmente diferente, pero al menos su descripción corresponde muy bien al pronóstico de Benedicto XVI.

 Traducción: Rosa Gubianas

 

32. New Cardinals for the next Conclave

Opening the Pontifical Yearbook is not an easy task. This thick book of more than 2350 pages contains all sorts of information about who’s who in the Vatican and what happens there. Despite the practical problems of handling it, it is nonetheless a mine of precious information about the center of the RC Church and the Vatican city.

For example, one reads that the official titles of the Pope are the following: “Bishop of Rome”, “Vicar of Jesus Christ”, “Successor of the prince of the Apostles” (i.e. Peter), “Supreme Pontiff of the Universal Church”, “Primate of Italy”, “Archbishop and Metropolitan of the Roman Province”, “Sovereign of the State of the Vatican City”. The last title, “Servant of God’s servants”, is in stark contrast with the grandeur of the previous ones.

1. Absolute Power, with one Exception

The list of papal titles is somewhat astonishing and covers religious offices, political tasks and organizational responsibilities. He is one of the last examples of absolute sovereignty. In his person, the executive, legislative, and juridical powers are all concentrated. Until he dies, the Pope remains the Pope. The only restriction on his power is that he cannot choose his own successor. In other words, the papacy is not a family dynasty. This task is given to the College of electing cardinals, i.e. cardinals who are under 80 years old and who gather in “conclave” (from the Latin cum clave, i.e. locked up with a key) in the Sistine Chapel to vote on the new Pope.

This is not to say that the reigning Pope does not influence the vote for the election of the next one. Actually, although he will not be present (!), he has a strategic role to play. As a matter of fact, the Pope has the authority to select the new cardinals. So in choosing the new “princes” of the RC Church, he shapes the College that will vote his successor. This gives him a real, albeit indirect influence on the selection process of the next Pope. By way of analyzing the chosen members of the College (i.e. their spiritual weight and ecclesiastical provenance) it is therefore possible to paint a somewhat accurate and likely picture of who the next pope will be.

 

2. The New “Northren” Cardinals

On February 18th, Pope Ratzinger “created” (this is the technical verb) 22 new cardinals, although only 18 of them became part of the electing College because they are under 80. The College is then made up of 125 cardinals, a number that will decrease in a short time because some of its members will turn 80 soon and therefore will be excluded from it.

            Let’s have a look at the geographical map of the College. What appears interesting is the proportion between the macro-regions. On the one hand, there are 67 Europeans (more than half of the College), and if we add the North-Americans and the only Oceanian, the number of the cardinals coming from the Northern part of the globe is 83 out of 125. On the other hand, the number of Latin American, African and Asian cardinals is only 41. Nearly two thirds of the College comes from the ancient, established, powerful churches of the West, although most of these churches are currently facing a long-term phase of decline. Only one third of the College comes from Southern churches which are younger, less traditional, perhaps poorer, but are growing in terms of practice and number of vocations to the priesthood.

Thus the College now reflects more the “older” face of the RC Church than its “new” profile. It is a College with a distinct Ratzingerian face. Does it mean that Pope Ratzinger wishes his successor to be a Northern Pope that will share his emphasis on calling the West back to the RC Church? Does it mean that the secular West will be the primary item on the next Pope’s agenda as it is in Benedict XVI’s one?

3. The Power of the Curia

The other interesting feature to consider is the role of the electing cardinals. After the creation of the 22 new ones, 44 of them now belong to the Roman Curia. In other words, they are high ranking ecclesiastical figures who live in Rome and lead various Vatican departments but do not have direct pastoral roles. They bring to the Church a more “Roman” perspective than a “catholic” (i.e. universal) one. Whereas bishops around the world have first-hand experience in leading a church even at the parish and grass-roots level, the Roman Curia has a more “political”, self-referential culture.  Generally speaking, they are more able diplomats than preachers and pastors. Their expertise is more in canon law than in missiology.

            Summing up these two indicators, here is a possible portrayal of the next Pope: a Northern cardinal with a distinct “Roman” soul. Perhaps the next Pope will be totally different, but at least this portrayal corresponds well to Benedict XVI’s own outlook.

 

 

Leonardo De Chirico

leonardo.dechirico@ifeditalia.org

 

Rome, 20th February 2012

31. La Nueva Evangelización y sus silencios

Lo que es llamativo es la ausencia de autocrítica en lo que se refiere a la Iglesia CR.

12 DE FEBRERO DE 2012

 La Nueva Evangelización es la expresión de moda para casi todo lo que sucede en el Vaticano. Lleva camino de convertirse en el eslogan del pontificado de Ratzinger dada la atención que le prestan . Benedicto XVI instituyó un nuevo Consejo Pontificio en 2010 dedicado completamente a la Nueva Evangelización, la cual es mencionada en casi todos sus discursos y se está transformando, lenta pero firmemente, en el tema general de muchos de los proyectos que patrocina el Vaticano.

 El Presidente del departamento vaticano recientemente creado, Mons. Rino Fisichella, acaba de publicar un libro ( La nuova evangelizzazione,  Milán: Mondadori, 2011) donde explica detalladamente el significado de la Nueva Evangelización y ofrece una interesante perspectiva de la dirección que va a tomar esta iniciativa.

Fisichella fue durante muchos años profesor de Teología Fundamental (o sea, la forma CR de definir una disciplina que está entre la Apologética y la Teología Sistemática) y después Rector de la Universidad Pontificia Lateranense, una de las mayores y más prestigiosas instituciones académicas de Roma. Después de pasar gran parte de su vida reflexionando sobre la relación, a menudo turbulenta, entre la fe y el mundo moderno, Benedicto XVI le llamó con el fin de conducir los esfuerzos del Vaticano a la movilización de la Iglesia CR hacia la Nueva Evangelización. De la silla a la plaza, por así decirlo.

 1. LO QUE ES LA NUEVA EVANGELIZACIÓN
Fisichella deja claro que  la Nueva Evangelización es aplicable a aquellos países donde la Iglesia CR está establecida desde épocas antiguas  y donde la primera proclamación del Evangelio resonó hace ya muchos siglos. Reconoce el hecho de que la palabra “evangelización” y el vocabulario que la rodea se han tratado con recelo en los círculos CR debido a su uso y connotaciones “protestantes”. Misión y catequesis fueron los términos preferidos y tradicionales durante mucho tiempo. El lenguaje de la evangelización sólo empezó a utilizarse después del Vaticano II.

 La expresión “Nueva Evangelización” fue acuñada por Juan Pablo II en 1979 y posteriormente logró un significado teológico técnico . Su especificidad tiene que ver con sus receptores, o sea, las masas que han sido bautizadas en la Iglesia CR, pero que han “perdido el sentido vivo de su fe”. El objetivo de la Nueva Evangelización es llamarles a regresar a la  madre iglesia .

 2. POR QUÉ ES NECESARIA LA NUEVA EVANGELIZACIÓN
Fisichella se embarca en el intento de analizar las causas de la transición a una incredulidad práctica. La raíz de la crisis occidental está en la transformación del proceso de secularización en un fuerte movimiento que se dirige hacia el secularismo. El primero es un proceso sociológico que refleja el pluralismo, el último es una nueva religión dogmática que es anti-cristiana. Esta nueva postura olvida la rica “síntesis entre el pensamiento greco-romano y el cristianismo” y lo reemplaza por una ideología de indiferencia religiosa y relativismo. En un enérgico comentario,  Fisichella arguye que “la patología que aflige hoy al mundo es cultural” y no se puede atribuir por completo al secularismo.

Esta es una lectura estándar de las tendencias culturales de Occidente a partir de un punto de vista tradicional.  Lo que es llamativo en la, por lo demás, matizada reconstrucción de Fisichella, es la ausencia de autocrítica en lo que se refiere a la Iglesia CR.  La carga de la crisis actual se hace recaer únicamente en el secularismo, mientras parece que las iglesias no tienen ninguna responsabilidad. A pesar de que deplora la profunda ignorancia que mucha gente muestra en lo que concierne a los principios de la fe cristiana, pasa por alto un punto, que es bastante obvio, sobre quien tiene la culpa de ello, posiblemente en parte, pero no por ello menos verdadera.  ¿Estamos seguros de que las iglesias europeas no tienen ninguna responsabilidad en la crisis cultural y espiritual de hoy en día, especialmente cuando muchos países pretenden tener el 70%, 80%, 90% de bautizados?  ¿No hay algo incorrecto en su teología de iniciación cristiana? ¿No hay un problema en su impacto catequístico? ¿No existe algo torpe en su testimonio del Evangelio?  Finalmente, ¿están las iglesias libres de culpa en la confusión espiritual de Occidente? Pues Fisichella, esta cuestión ni tan siquiera la menciona.

 3. NUEVA EVANGELIZACIÓN… NUEVO HUMANISMO
La NuevaEvangelizaciónes necesaria porque Occidente ha dado la espalda a sus raíces cristianas y ya es hora de revertir la marea.  Según Fisichella, el campo de batalla es cultural, el asunto en juego es antropológico, la labor que la iglesia tiene delante es fomentar un Nuevo Humanismo, es decir, una síntesis más avanzada entre los valores cristianos y el patrimonio greco-romano a través del redescubrimiento de las virtudes de cohesión por parte de los cristianos. La Nueva Evangelización será un medio para lograr este ambicioso objetivo, al cual Benedicto XVI se adhiere totalmente y lidera de forma proactiva.

 Hasta este punto, la explicación de la Nueva Evangelización no contiene palabras bíblicas cruciales, tales como el arrepentimiento de los errores presentes y pasados, la confesión del pecado o la conversión a Jesucristo . Y si alguna Nueva Evangelización quiere dar frutos, no hay otro camino que el bíblico.

 Traducción: Rosa Gubianas

 

50. ¿Un camino para los lute-romanos?

El Papa recordó que la unidad cristiana no es “unidad en la diversidad”, sino tener la misma fe, la misma Eucaristía y las mismas autoridades. Una unidad que sólo subsiste en la Iglesia Católico Romana.

10 DE FEBRERO DE 2013

 Entre los días 18 y 25 de Enero, la Iglesia Católico Romana y el Consejo Mundial de Iglesias organizaron la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos. Desde 1958, la Semana de Oración ha sido un ejercicio anual de “ecumenismo espiritual” (es decir, oración conjunta) que implica tanto a los cuerpos eclesiásticos oficiales como a los movimientos ecuménicos de base. Su principal premisa teológica es hacer una llamada a la plegaria común para conseguir la unidad de todos los que están “bautizados” . [i]

Al término de la semana, Benedicto XVI presidió la liturgia final en la basílica de San Pablo de Roma. En su homilía, el Papa subrayó que la unidad es dada tanto por Dios como por la responsabilidad de todos los cristianos.

En los esfuerzos que se hacen a favor de la unidad, las cuestiones doctrinales que causan la división entre la Iglesia Católico Romana y los demás cristianos no católicos no deberían “descuidarse ni minimizarse”.

También en esta ocasión, el Papa Ratzinger insistió en el hecho de que el ecumenismo no es una unidad sentimental desleída, sino que es una unidad en la profesión de la misma fe, en la celebración de la misma Eucaristía, y unidos bajo el mismo ministerio sacramental de la sucesión apostólica.

Sin embargo,  cuando la Semana de Oración estaba a punto de comenzar, un curioso evento proporcionó otra perspectiva del panorama general del ecumenismo católico romano .

 ¿UN CAMINO PARA LOS “LUTE-ROMANOS”?
Al presentar su libro más reciente sobre los principales temas del pensamiento de Ratzinger, en una librería romana junto al Vaticano, el Arzobispo Gerhard Müller, Prefecto de la Congregación Vaticana para la Doctrina de la Fe, hizo un comentario sobre una posible perspectiva para el proceso ecuménico.

 Imaginando un escenario futuro en el cual un número significativo de luteranos quisieran entrar en plena comunión con la Iglesia Romana, Müller dijo que podría crearse un “ordinariato” específico para ellos a fin de facilitar la transición . Un ordinariato es una diócesis especial que permite la completa integración en la Iglesia Romana mientras que, al mismo tiempo, concede la aceptación de algunos aspectos de la tradición espiritual y litúrgica anterior.

 El modelo del ordinariato ya ha sido previsto y aplicado. En 2009 el Papa Ratzinger dispuso la constitución de “ordinariatos personales para los anglicanos que entraran en plena comunión con la Iglesia Católica” . En este caso, los ex anglicanos que ahora son católico-romanos pueden celebrar los sacramentos de acuerdo “con los libros litúrgicos propios de la tradición anglicana”. El ordinariato consigue la integración en el sistema romano siempre y cuando se pague el tributo a su “catolicidad”, la cual es capaz de acomodar diferentes tradiciones.

 El Arzobispo Müller admitió que “el mundo luterano es algo diferente del anglicano, puesto que entre los anglicanos siempre ha habido un sector cercano al catolicismo”. No obstante, dijo, algunos luteranos albergan la esperanza de un restablecimiento de la plena comunión con Roma, y “la” Iglesia debería estar preparada para recibirles.

Sugirió que, al igual que con los anglicanos, la Iglesia Católica podría permitir a los luteranos conservar las “legítimas tradiciones que han desarrollado”, entretanto se convierten en miembros de la Iglesia Católica. La idea fue severamente criticada por los funcionarios luteranos.

 ¿CÓMO FUNCIONA LA UNIDAD VISIBLE?
 Aparte de los tecnicismos de la ley canónica, lo que es digno de considerar es el cuadro general que emerge de estos comentarios .

Es verdad que el arzobispo Müller no pronunció una declaración oficial como si la decisión ya estuviese tomada. Sin embargo, expresó unas ideas a las que se les da una seria consideración en los departamentos del Vaticano en ambos espectros de los límites de la Iglesia Romana.

 A su “derecha”, Roma está tratando concienzudamente de resolver la excomunión que infligió al tradicionalista Mons. Lefebvre y a sus seguidores en 1998. El medio para lograrlo es a través de un ordinariato por el cual podrían mantener sus modelos litúrgicos distintivos al tiempo que aceptarían que otros católicos se adhirieran a la evolución del post-Vaticano II.

 A su “izquierda”, Roma se está abriendo a los ex anglicanos y ahora, posiblemente, a grupos de luteranos que deseen abrazar la “catolicidad” romana si bien conservando parte de su patrimonio luterano . El ordinariato es el medio por el cual la catolicidad de la Iglesia romana puede extenderse por todos los lados preservando al mismo tiempo la unidad del sistema alrededor de la institución sacramental.

 El hecho de que estas ideas se pronunciaran públicamente en la semana ecuménica es intrigante, pero perfectamente legítimo si se comprende todo lo que el ecumenismo significa para Roma .

Por una parte, la Iglesia Romana ora con otros cristianos para la unidad y se regocija por la unidad que ya existe. Por la otra, establece disposiciones a fin de que la completa unidad sea conseguida mediante la incorporación de otros cristianos en su seno.

 Según el punto de vista romano de la unidad, no hay ninguna contradicción entre las dos medidas. Como se ha recordado anteriormente, el Papa en su homilía recordó que la unidad cristiana no es un tipo de unión corriente como “unidad en la diversidad”, sino la plena expresión de la unidad cristiana, o sea, profesar la misma fe, celebrar la misma Eucaristía y ser regido por las mismas autoridades. Esta completa o perfecta unidad subsiste solo en la Iglesia Católico Romana .

Las demás iglesias y comunidades son, en una forma u otra “defectuosas” en algunos aspectos importantes. Después de los anglicanos, ahora es el turno de que les hagan a los luteranos una disposición especial para que disfruten de una vida cristiana “más plena”.

 Traducción: Rosa Gubianas

31. The New Evangelization and Its Silences

The New Evangelization is the buzzword for much of what happens at the Vatican. It could well become the catchword of Ratzinger’s entire pontificate given the attention that is receiving. Benedict XVI instituted a new Pontifical Council in 2010 entirely dedicated to the New Evangelization. The latter is mentioned in nearly all his speeches and is slowly but steadily becoming the overarching theme of many projects sponsored by the Vatican.

            The President of the newly created Vatican department, Msgr. Rino Fisichella, has just published a book (La nuova evangelizzazione, Milano: Mondadori, 2011) where he spells out the significance of the New Evangelization and offers an interesting perspective on the direction that this initiative is going to take. Fisichella was professor of Fundamental Theology (i.e. the RC way of defining a discipline between Apologetics and Systematic Theology) for many years and then Rector of the Lateran Pontifical University, one of the major and most prestigious academic institutions in Rome. After spending much of his life reflecting on the often turbulent relationship between faith and the modern world, Benedict XVI called him to lead the Vatican efforts towards mobilizing the RC Church towards the New Evangelization. From the chair to the square, so to speak.

1. What the New Evangelization is About

Fisichella makes clear that the New Evangelization applies to those countries where the RC Church was established in ancient times and where the first proclamation of the Gospel resounded many centuries ago. He acknowledges the fact that the word “evangelization” and the vocabulary around it has been treated with suspicion in RC circles due to its “protestant” usage and overtones. Mission and catechesis were more traditional and preferred terms for a long time. It is only after Vatican II that the language of evangelization began to be used.

            The expression “New Evangelization” was coined by John Paul II in 1979 and subsequently achieved a technical theological meaning. Its specificity has to do with its recipients, i.e. the masses that have been baptized in the RC Church but have “lost a living sense of their faith”. The goal of the New Evangelization is to call them back to the mother church.

2. Why the New Evangelization is Needed

Fisichella embarks on the attempt of analyzing what has caused such a transition to practical unbelief. The root of the Western crisis is the transformation of the process of secularization in a strong movement towards secularism. The former is a sociological process which reflects pluralism, the latter is a new dogmatic religion which is anti-Christian. This new stance forgets the rich “synthesis between Greek-Roman thought and Christianity” and replaces it with an ideology of religious indifference and relativism. In a telling comment, Fisichella argues that “the pathology that afflicts the world today is cultural” and is to be entirely attributed to secularism.

            This is a standard reading of Western cultural trends from a traditional point of view. What is striking in Fisichella’s otherwise nuanced reconstruction is the lack of self-criticism as far as the RC Church is concerned. It seems that the charge of the present-day crisis lies in secularism only, whereas churches seem to bear no responsibility. Even when he deplores the profound ignorance that most people show as far as the tenets of the Christian faith is concerned, he skips over the rather obvious point about who is to blame (at least partially but truly) for it. Are we sure that European churches do not bear any responsibility in today’s spiritual and cultural crisis, especially when they claim to have 70%, 80%, 90% of baptized in most countries? Isn’t there something wrong in their theology of Christian initiation? Isn’t there a problem in their catechetical impact? Isn’t there something awkward in their witness to the Gospel? In the end, are churches blameless in the Western spiritual turmoil? For Fisichella, the issue is not even mentioned.

3. New Evangelization … New Humanism

The New Evangelization is needed because the West has turned away from its Christian roots and it is time to reverse the tide. According to Fisichella, the battle ground is cultural, the issue at stake is anthropological, the task before the Church is to promote a New Humanism, i.e. a more advanced synthesis between Christian values and the Greek-Roman heritage through the rediscovery of the virtue of coherence on the part of Christians. The New Evangelization will be a means to achieve this ambitious goal, a goal that Benedict XVI wholly embraces and proactively spearheads.

So far, the narrative of the New Evangelization does not contain crucial biblical words like repentance from past and present mistakes, confession of sin, conversion to Jesus Christ. If the New Evangelization is to bear its fruit there is no other way than the biblical one.

 

Leonardo De Chirico

leonardo.dechirico@ifeditalia.org

 

Rome, 7th February 2012