75. Liberation Theology, the Prodigal Daughter

February 28th, 2014

There was a time, only a few years ago, when the simple reference to “Liberation Theology” would cause many eyebrows to raise in the Vatican. Those times are now over. What was perceived and even publicly denounced as one of the most dangerous threats confronting the Roman Catholic Church is now seen as a legitimate, if not necessary, stream of its ever expanding life.

Liberation Theology As It Was Then

Liberation Theology was the title of a seminal book published in 1973 by Peruvian theologian Gustavo Gutiérrez in which he advocated the idea that theology should be at the service of “integral” liberation, i.e. spiritual and economic freedom resulting in social justice. It was a new way of doing theology that would prioritize the people’s cries “from below” rather than the expectations of the ecclesiastical intellectual hierarchy “from above.” It would work its way bottom-up rather than top-down, and would consider the poor as the major theological player rather than the receiving end of decisions made by the rich, and would denounce as oppressive the capitalistic status quo that the Catholic Church would have instead assumed in Latin America. Other noted exponents are Leonardo and Clodoveo Boff of Brazil, Jon Sobrino of Spain, and Juan Luis Segundo of Uruguay.

Its critics associated Liberation Theology with Marxist ideology, materialistic anthropology, and revolutionary politics that would turn the traditional teaching and practice of the Church upside down. The Catholic Church strongly reacted against it. John Paul II, while paying lip service to some of the concerns expressed by Liberation Theology, was active in trying to silence it as much as he could. In the mid-Eighties his theological watchdog, Cardinal Ratzinger, then heading the Congregation for Sacred Doctrine, worked hard to limit its influence. Those days are now over. Why? Mutatis mutandis, has Liberation Theology changed its basic message or has the Church modified its stance? The latter seems to be the case.

Liberation Theology As It Is Now

Two substantial changes have made this shift possible. One, of course, is that since 2013 the Pope is Latin American. While it is not possible to classify Francis as a liberationist, he nonetheless shares a concern for the poor, an interest in the margins of the world and an appreciation of folk Catholicism. He simply does not seem to see Marxist categories working in and through what Liberation Theology tried to articulate. The “soft Gospel” of the Pope puts less emphasis on theological and ideological issues and in so doing he has significantly softened the controversy. The other change is that the present head of the Congregation for Sacred Docrine is Cardinal Gerhard Ludwig Müller (since 2012), a German like Ratzinger, but, unlike his predecessor, a disciple and admirer of Gustavo Gutiérrez. Rome is now in the position of reassessing Liberation Theology even beyond past critical evaluations and disciplinary measures

Two recent books by Müller illustrate how the Vatican now views Liberation Theology from a completely different perspective. An der Seite der Armen: Theologie der Befreiung (On the Side of the Poor: Liberation Theology) is a 2004 German title that the Cardinal wrote with Gutiérrez himself. Povera per i poveri: La missione della chiesa (Poor for the poor: The mission of the Church) is a 2014 title that has just been published by the Vatican Press.

In these highly sophisticated books, Müller argues that Liberation Theology is a “regional” theology that finds her home in the “catholicity” of the Roman Church and stands in continuity with the classical theology of the church. It was preceded by the Nouvelle Théologie (New Theology) which predated Vatican II and was subsequently prepared by the theology of Karl Rahner. From Henri De Lubac Liberation Theology learned that grace works within nature and not from outside of it. From Rahner it embraced the idea that grace is already in nature and not something foreign to it. In Müller’s view, Liberation Theology is a regional application of what mainstream Catholic theology had already affirmed before and after Vatican II.

Liberation Theology is no longer viewed as being a pseudo-theology soaked in Marxist ideology, but is instead a fully recognized daughter of the Church which took seriously the re-orientation that Vatican II gave to Catholic theology and implemented it into the particular context of Latin America. This is the latest exercise of Roman catholicity whereby something that is in apparent conflict is instead seen as a part of the whole, i.e. the Roman Catholic synthesis.

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75. La Teología de la Liberación, la Hija Pródiga

08 DE MARZO DE 2014

Hubo un tiempo, hace sólo unos pocos años, cuando la simple referencia a la “Teología de la Liberación” hacía arquear muchas cejas en el Vaticano. Aquellos tiempos ya han pasado. Lo que se percibió e incluso se denunció públicamente como una de las más peligrosas amenazas a la que se enfrentaba la Iglesia Católica, se ve ahora como una legítima, por no decir también necesaria, corriente de su vida en constante expansión.

 La Teología de la Liberación como era entonces

 “La Teología de la Liberación”  es el título de un influyente libro publicado en 1973 por el teólogo peruano Gustavo Gutiérrez en el cual defendía la idea de que la teología debería estar al servicio de la liberación “integral”, es decir, la libertad económica y espiritual que surgiría como resultado de la justicia social. Era una nueva forma de hacer teología que priorizaría más el clamor de la gente “desde abajo”, que las expectativas de la jerarquía eclesiástica intelectual “desde arriba”. Haría su camino de abajo hacia arriba más bien que de arriba hacia abajo y consideraría a los pobres como el principal actor teológico antes que recibir el final de las decisiones tomadas por los ricos. También denunciaría como opresivo el  status quo  capitalista que en cambio la Iglesia Católica ha asumido en Latinoamérica. Otros destacados exponentes son Leonardo y Clodoveo Boff de Brasil, Jon Sobrino de España y Juan Luis Segundo de Uruguay.

Sus críticos relacionaron la Teología de la Liberación con la ideología marxista, la antropología materialista y la política revolucionaria, que cambiaría drásticamente la enseñanza y la práctica tradicionales de la Iglesia. La Iglesia Católica reaccionó enérgicamente contra la misma. Juan Pablo II, al tiempo que “de palabra” aparentaba estar de acuerdo con las inquietudes expresadas por la Teología de la Liberación, fue muy activo en tratar de silenciarla tanto como pudo. A mediados de la década de los ochenta su perro guardián teológico, el Cardenal Ratzinger, entonces a cargo de la Congregación para la Doctrina de la Fe, trabajó muy duro para limitar su influencia. Esos días se han acabado. ¿Por qué?  Mutatis mutandis , ¿la Teología de la Liberación ha cambiado su mensaje fundamental o la Iglesia ha modificado su postura? Lo último parece ser lo cierto.

 La Teología de la Liberación como es ahora

Dos variaciones sustanciales han hecho posible este cambio. Una es, por supuesto, que desde el año 2013 el Papa es latinoamericano. Si bien no se puede clasificar a Francisco como liberacionista, comparte, no obstante, la preocupación por los pobres, el interés por los límites del mundo y el reconocimiento del catolicismo popular. El, sencillamente, parece que no ve las categorías marxistas funcionando en y mediante lo que la Teología de la Liberación intentaba articular. El “Evangelio suave” del Papa pone menos énfasis en los temas ideológicos y teológicos y al hacerlo así ha suavizado significativamente la controversia. El otro cambio es que el actual dirigente de la Congregación para la Doctrina de la Fe es el Cardenal Gerhard Ludwig Müller (desde 2012), alemán al igual que Ratzinger pero, a diferencia de su predecesor, discípulo y admirador de Gustavo Gutiérrez. Roma está ahora en la posición de valorar de nuevo la Teología de la Liberación, incluso más allá de las pasadas evaluaciones críticas y las medidas disciplinarias.

Dos libros recientes escritos por Müller ilustran la forma en que el Vaticano contempla ahora la Teología de la Liberación desde una perspectiva completamente diferente. “ An der Seite der Armen: Theologie der Befreiung”  (Del Lado de los Pobres: La Teología de la Liberación) es un título alemán que el Cardenal escribió en 2004 con el propio Gutiérrez. “ Povera per i poveri: La missione della chiesa”  (Pobres para los pobres: La misión de la Iglesia) es un título que acaba de publicarse en 2014 por la Vatican Press.

En estos libros tan sofisticados, Müller argumenta que la Teología de la Liberación es una teología “regional” que encuentra su hogar en la “catolicidad” de la Iglesia Romana y continúa con la teología clásica de la iglesia. Fue precedida por la  Nouvelle Théologie  (Nueva Teología) la cual antecedió al Vaticano II y con posterioridad fue preparada por la teología de Karl Rahner. Desde Henri De Lubac, la Teología de la Liberación aprendió que la gracia obra dentro de la naturaleza y no fuera de ella. Desde Rahner adoptó la idea de que la gracia se encuentra ya en la naturaleza y no es algo ajeno a la misma. Desde el punto de vista de Müller, la Teología de la Liberación es una aplicación regional de lo que la corriente principal de la teología católica había ya afirmado antes y después del Vaticano II.

La Teología de la Liberación ya no se considera como una pseudo teología empapada de la ideología marxista, sino una hija plenamente reconocida de la Iglesia que se tomó seriamente la reorientación que el Vaticano II dio a la teología católica y la puso en práctica en el contexto particular de Latinoamérica. Este es el último ejercicio de la catolicidad romana, por el cual algo que está en aparente conflicto es visto en su lugar como una parte del todo, o sea, la síntesis católico romana.

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