74. The UN, the Vatican, and their Political and Theological Abuses

February 14th, 2014

The United Nations’ report on Vatican child protection efforts (5th February) has stirred many reactions on various fronts. In regard to the Catholic Church’s approach to dealing with cases of pedophilia, the UN Committee on the Rights of the Child has assessed the situation and pointed out some remaining areas of opacity in Vatican procedures concerning such matters. The Committee has also taken the opportunity to recommend certain changes in the ways in which the Catholic Church thinks of reproductive rights and education of sexuality. 

Fighting Abuses and Recommending Politically Correct Changes

For decades cases of pedophilia committed by Catholic priests have been reported without the Church authorities taking immediate action to stop such abuses, to protect the children involved, and to prevent further episodes. The general tendency has been to downplay the reports and safeguard the interests of the institution by trying to maintain the lowest profile possible. Instead of being transparent and honest, the Church has often practiced a self-defensive approach. It needs to be said that Cardinal Ratzinger, then Pope Benedict XVI, has worked hard to change the internal policies and that the attitude of the Roman Catholic hierarchy has varied from place to place, largely depending on the social control that the Church was able to exercise on society and the media.

The UN Committee now surveying the situation acknowledges the improvements and solicits a fully transparent policy against pedophilia. What is perhaps more striking, however, is what the report says beyond pedophilia. The UN document addresses areas such as reproductive rights and discrimination, abortion and contraception and sexuality in general. In recommending stronger actions against sexual abuses against children, it also encourages the Catholic Church to revise its teachings on various “sensible” ethical issues which belong to the traditional Christian moral vision. It criticizes the “conservative” stance on sexuality and pushes for more “progressive” views on life issues. A document that was intended to report on the state of affairs concerning pedophilia is instead become a proposal for re-working the moral teaching of the Church. Is this what a UN agency is meant to do?

Does the Church Need a “Holy See”?

Many observers have rightly criticized this ideological use of a UN report which intrudes on matters that belong to the moral sphere. Some have seen it as an attempt to impose a “politically correct” view on sex and reproductive freedom. Others have questioned the composition of the Committee which is largely influenced by representatives of NGOs that will fight for abortion on demand. All these concerns are matters of serious consideration. The document is more of a “culture war” text than a specific report on a certain issue. The pervasive role of the UN in promoting a secularist “single thought” is apparent. 

Having said all this, there is another fundamental question that is not being addressed, let alone asked by commentators. It is a question that goes beyond the specific contents of the report. Why on earth does the Roman Catholic Church need a “Holy See” for its mission? The Holy See is a sovereign state with full political and diplomatic authority, it’s a territory, an army, and a bank. The Pope is a political monarch. The Holy See is part of the United Nations as a nation among others. Of course, the Holy See is a child of a long historical process whereby the Roman Church in its central institution has developed a dual identity, i.e. a church and a state joined together.

Everyone is a child of its history, but the church should always be ready to change according to the Word of God and concerning things that are contrary to the will of its Master. Jesus Christ, the true head of the church, never intended the church to be a state and its pastors to be political kings. According to the Bible, Caesar and the magistrates have their legitimate authority. While living in the world of Caesar and the magistrates the church has a different calling, not to be confused nor overlapped with the former. While the UN abuses its power in commending a secularist agenda, the Holy See abuses its identity in being what its alleged Lord never wanted it to be. The UN needs to be questioned politically but the Vatican in its institutional outlook needs to be challenged theologically.

 

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74. La ONU, el Vaticano y sus abusos políticos y teológicos

22 DE FEBRERO DE 2014

El informe de las Naciones Unidas sobre los esfuerzos para la protección de la infancia que hace el Vaticano (5 de febrero) ha provocado muchas reacciones en varios frentes. En lo que se refiere al enfoque que da la Iglesia Católica al tratamiento de casos de pedofilia, el Comité de los Derechos del Niño de la ONU ha evaluado la situación y ha indicado que existen algunas áreas que todavía permanecen opacas en cuanto a los procedimientos del Vaticano en estos asuntos. El Comité también ha aprovechado la oportunidad para recomendar algunos cambios en las formas en que la Iglesia Católica concibe los derechos reproductivos y la educación sexual.

 Luchar contra los abusos y recomendar cambios políticamente correctos

Durante décadas los casos de pedofilia perpetrados por los sacerdotes católicos han sido conocidos sin que las autoridades de la Iglesia hayan tomado medidas inmediatas para detener tales abusos, con el fin de proteger a los niños implicados y prevenir episodios futuros. La tendencia general ha sido restar importancia a los informes y salvaguardar los intereses de la institución tratando de mantener el perfil más bajo posible. En lugar de ser transparente y honesta, la Iglesia ha practicado con frecuencia un planteamiento autodefensivo. Hay que decir que el Cardenal Ratzinger, entonces Papa Benedicto XVI, trabajó duro para cambiar las políticas internas y que la actitud de la jerarquía católico romana ha variado de un lugar a otro, dependiendo en gran medida del control social que la Iglesia era capaz de ejercer en la sociedad y en los medios de comunicación.

El Comité de la ONU que ahora está inspeccionando la situación reconoce que ha habido mejoras y solicita una política completamente transparente contra la pedofilia. Lo que quizás es más llamativo, no obstante, es lo que dice el informe más allá de la pedofilia. El documento de la ONU se orienta hacia áreas tales como los derechos reproductivos y la discriminación, el aborto y la anticoncepción y la sexualidad en general. Al recomendar acciones más contundentes contra los abusos sexuales perpetrados a los niños, también alienta a la Iglesia Católica a revisar sus enseñanzas acerca de varios temas éticos “sensatos” que pertenecen a la visión moral cristiana tradicional. Critica la actitud “conservadora” sobre la sexualidad y presiona para que tenga visiones más “progresivas” en algunos problemas de la vida. Un documento que iba destinado a informar sobre el estado de los asuntos concernientes a la pedofilia, se convertirá en su lugar en una propuesta de reelaboración de la enseñanza moral de la Iglesia. ¿Es esto lo que una agencia de la ONU tiene por objeto?

 ¿Necesita la Iglesia una “Santa Sede”?

Muchos observadores han criticado con razón este uso ideológico de un informe de la ONU que se inmiscuye en materias que pertenecen a la esfera moral. Algunos lo han visto como un intento de imponer un punto de vista “políticamente correcto” sobre el sexo y la libertad reproductiva. Otros han cuestionado la composición del Comité el cual está influenciado en gran medida por representantes de ONGs. que luchan por el aborto libre. Todas estas inquietudes son asuntos que merecen una seria consideración. El documento es más bien un texto de “guerra cultural” que un informe específico sobre un determinado tema. El papel dominante de la ONU en la promoción de un “pensamiento único” secularista es evidente.

Dicho todo esto, hay otra cuestión fundamental que no se aborda y mucho menos se pregunta por parte de los comentaristas. Es un asunto que va más allá de los contenidos concretos del informe. ¿Por qué motivos tiene necesidad la Iglesia Católico Romana de una “Santa Sede” para su misión? La Santa Sede es un estado soberano con plena autoridad política y diplomática, es un territorio, un ejército y un banco. El Papa es un monarca político. La Santa Sede forma parte de las  Naciones Unidas  como un país más entre los otros. Por supuesto, la Santa Sede es descendiente de un largo proceso histórico, por lo que la Iglesia Romana, como su institución central, ha desarrollado una identidad dual, es decir, una iglesia y un estado unidos.

Todo el mundo es hijo de su historia, pero la iglesia debería estar siempre preparada para cambiar conforme a la Palabra de Dios y con referencia a las cosas que son contrarias a la voluntad de su Maestro Jesucristo, la verdadera cabeza de la iglesia, la cual nunca tuvo la intención de ser un estado ni sus pastores reyes políticos. Según la Biblia, Cesar y los magistrados tenían su legítima autoridad. Cuando vive en el mundo de Cesar y los magistrados, la iglesia tiene un llamado diferente, o sea, no confundirse ni solaparse con los primeros. Mientras la ONU abusa de su poder al encomendar un programa secularista, la Santa Sede abusa de su identidad al ser lo que su supuesto Señor nunca quiso que fuera. La ONU tiene que cuestionarse políticamente, pero el Vaticano, en su panorama institucional, necesita ser desafiado teológicamente.

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