94. A New Era Between Catholics and Evangelicals?

November 7th, 2014

Visiting the Pope has become something popular amongst Evangelical leaders around the world. Nearly every month there are Evangelicals from the four corners of the globe that are received by Francis either in private conversation, or around the table of a shared meal, or in the context of more official meetings. Pope Francis seems to have targeted Evangelicals of all stripes (from highly liturgical sectors of Protestantism to prosperity gospel gurus with all variances in between) in order to build bridges with these Christians who have traditionally stayed outside of mainstream ecumenical circles but who nonetheless represent the wing of the Church that is growing more than any other. This phenomenon of Evangelical leaders taking “selfies” with the Pope and then becoming prominent spokesmen of unity with the Roman Catholic Church needs to be examined more carefully.

Against the backdrop of this growing trend of Evangelical leaders visiting the Pope, the visit of the World Evangelical Alliance and its official delegation of representatives from all over the world on November 6th is perhaps the first time that such a vast delegation has been granted an audience by a Roman Pontiff. The significance and importance of this visit is attested to by the fact that the Pope’s address to the WEA delegation has been made public through the Vatican Press Bulletin which is its official outlet (http://press.vatican.va/content/salastampa/it/bollettino/pubblico/2014/11/06/0823/01747.html).

United in Baptism?

The Pope began his address by referring to baptism as the grounds by which unity can be accomplished. After quoting Ephesians 4:13 on attaining to the unity of the truth, Francis went on to say that “this truth is grounded in our Baptism, by which we share in the fruits of Christ’s death and resurrection. Baptism is God’s priceless gift which we have in common”. Interestingly, this is a typical Roman Catholic statement. Whereas Evangelicals would tend to say that unity is grounded in God’s grace received through faith in Jesus Christ, the Pope spells out a different view. According to him it is the “sacrament of baptism”, an ecclesial sacrament, that is the basis for Christian unity. The standard Evangelical conviction is that all believers in Jesus Christ are already united (“We Believe in the Unity of the Spirit of all true believers”, says WEA’s Statement of Faith), but the Pope here presents a different perspective: it is those who are baptized that are united. A person baptized by the church may or may not be a believer as the phenomenon of Nominal Christianity clearly demonstrates, and yet the Pope and his Church think that baptism represents sufficient grounds for unity. A question must be raised at this point: are the Evangelical leaders who seem to be such big fans of the Pope aware of this?

That Christians are already united in baptism is a shared ecumenical conviction but it is not the historic Evangelical position. The Pope reinforced it when he spoke about “the profound unity brought about by grace in all the baptized” (then by quoting the Vatican II document Unitatis Redintegratio, 13). How can Christians be united by grace with those who are baptized but that do not profess and live out their faith in Jesus? The point is that when Evangelicals talk about unity with the Pope and the Pope talks to them about unity, they are using the same word but they mean different things.

No Mere Personal Relationship with Christ

The insistence on baptism as the grounds of unity is demonstrated in another comment made by Francis in his speech. Insisting on the pre-eminence of baptism over faith, the Pope said that “the Gospel is not merely about our personal relationship with God”. It is more than that. This language of having a “personal relationship with God” is dear to Evangelicals and is one of the defining marks of their spirituality. Pope Francis likes to use it too. However, the reference to the sacrament of baptism which is for him sufficient grounds for unity and that precedes a personal relationship with God puts this phrase into context. According to Francis, unity is based on baptism, not on personal relationship with Christ. Evangelicals also believe that the Christian life is more than having a personal relationship with Christ. Yet they believe that this is the foundation upon which the full Christian discipleship must be built. Regardless of which view of baptism they hold to, it is nonetheless personal faith that is central. For Francis, God’s grace comes to us not by faith alone but through the sacramental system administered by the Church. This is not merely a minor point of difference.

The speech included an appeal to enter a “new era of relations between Catholics and Evangelicals”. But if they still don’t agree on what is the basis of Christian unity and there is no indication of openness to change according to the Gospel, how can there be a “new era”?

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94. ¿Nueva Era entre católicos y evangélicos?

08 DE NOVIEMBRE DE 2014
Visitar al Papa se ha convertido en algo muy popular entre los líderes evangélicos de todo el mundo. Casi todos los meses evangélicos procedentes de las cuatro esquinas del globo son recibidos por Francisco ya sea en una conversación privada, en torno a una mesa compartiendo una comida o en el contexto de reuniones más oficiales. El Papa Francisco parece haber dirigido su objetivo hacia los evangélicos de todas las tendencias (desde los sectores altamente litúrgicos del protestantismo a los gurús del evangelio de la prosperidad, con todas las variaciones que hay en medio) con el fin de construir puentes con estos cristianos que tradicionalmente han permanecido fuera de la corriente principal ecuménica pero que, no obstante, representan el ala de la Iglesia que crece más que cualquier otra. Este fenómeno de los líderes evangélicos haciéndose “selfies” con el Papa y después transformándose en portavoces prominentes de la unidad con la Iglesia Católico Romana necesita examinarse más detenidamente.
En el ambiente de esta tendencia creciente de líderes evangélicos visitando al Papa, la visita de la delegación oficial de la Alianza Evangélica Mundial (WEA por sus siglas en inglés) con representantes de todo el mundo, el día 6 de noviembre, constituye posiblemente la primera vez que ha sido concedida una audiencia a una delegación tan extensa por parte del Romano Pontífice. El significado y la importancia de esta recepción lo atestiguan el hecho de que la alocución del Papa a la delegación de la WEA se hizo pública a través del canal oficial del Boletín de Prensa del Vaticano, que es su medio oficial.
¿Unidos en el Bautismo?
El Papa empezó su discurso haciendo referencia al bautismo como uno de los terrenos en los cuales la unidad podría alcanzarse. Después de citar Efesios 4:13 como ejemplo para la consecución de la unidad de la verdad, Francisco continuó diciendo que “esta verdad se fundamenta en nuestro bautismo, por el que compartimos los frutos de la muerte y de la resurrección de Cristo. El bautismo es un don inestimable de Dios que tenemos en común”. Curiosamente, ésta es una afirmación típica católico romana. Mientras que los evangélicos tenderían a decir que la unidad se basa en la gracia de Dios recibida mediante la fe en Jesucristo, el Papa explica detalladamente un punto de vista diferente. Según su opinión, el “sacramento del bautismo”, un sacramento eclesial, es la base para la unidad de los cristianos.
La convicción estándar evangélica es que todos los que creen en Jesucristo ya están unidos (“Creemos en la Unidad del Espíritu de todos los creyentes verdaderos”, dice la Declaración de Fe de la WEA), pero el Papa presenta una perspectiva diferente: son aquellos que están bautizados los que están unidos. Una persona bautizada por la iglesia puede o no ser un creyente como demuestra claramente el fenómeno del Cristianismo Nominal y, a pesar de todo, el Papa y su Iglesia creen que el bautismo representa una razón suficiente para la unidad. En este punto debe plantearse una pregunta: ¿Son conscientes de esto los líderes evangélicos que parecen ser tan entusiastas fans del Papa? Que los cristianos ya están unidos por el bautismo es una convicción ecuménica compartida, pero no es la posición evangélica histórica. El Papa la reforzó cuando habló sobre “la profunda unidad producida por la gracia en todos los bautizados” (citando el documento del Vaticano II Unitatis Redintegratio, 13). ¿Cómo pueden los cristianos estar unidos por la gracia con los que están bautizados pero que no profesan ni viven su fe en Jesús? La cuestión es que cuando los evangélicos hablan sobre la unidad con el Papa y el Papa habla con ellos sobre la unidad, todos usan la misma palabra pero en realidad quieren decir cosas diferentes.
No es una Mera Relación Personal con Cristo
La insistencia en el bautismo como la base de la unidad se demuestra en otro comentario que hizo Francisco en su disertación. En su reiteración en la preeminencia del bautismo sobre la fe, el Papa dijo que “el Evangelio no es meramente acerca de nuestra relación personal con Dios”. Es más que esto. Este lenguaje de tener una “relación personal con Dios” es apreciado por los evangélicos y es una de las marcas definitorias de su espiritualidad. Al Papa Francisco también le gusta utilizarlo. No obstante, la referencia al sacramento del bautismo que para él es una base suficiente para la unidad y que precede a una relación personal con Dios pone esta frase en su contexto. Según Francisco, la unidad se funda en el bautismo, no en la relación personal con Cristo. Los evangélicos también entienden que la vida cristiana es más que tener una relación personal con Cristo, aunque creen que éste es el fundamento sobre el cual debe construirse el completo discipulado cristiano. Independientemente de la visión que posean sobre el bautismo, es en todo caso, la fe personal lo que es central.
Para Francisco la gracia nos es dada no por la sola fe sino por medio del sistema sacramental administrado por la Iglesia. Esto no es meramente un aspecto menor de la diferencia. El discurso incluía un llamamiento para entrar en una “nueva era de relaciones entre los católicos y los evangélicos”. Sin embargo, si todavía no están de acuerdo en lo que consiste la base de la unidad de los cristianos y no hay ninguna indicación de apertura al cambio según el Evangelio, ¿cómo puede haber una “nueva era”?
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