97. El Papa en Turquía, diálogo interreligioso y ecumenismo

20 DE DICIEMBRE DE 2014
La visita del Papa Francisco a Turquía (28-30 Noviembre 2014) fue significativa por varias razones. Las dos más destacadas conciernen a la habilidad de la Iglesia Católico Romana para comprometerse al “diálogo”: esto es, diálogo con el Islam y diálogo con el Patriarca de Constantinopla. El primero tiene la forma de un diálogo inter-religioso y el último es principalmente una expresión de ecumenismo. Turquía es el umbral del mundo musulmán. El país es fronterizo con Siria e Irak, lugares donde el fundamentalismo islámico amenaza la pura supervivencia de las comunidades cristianas locales. Turquía es también la sede histórica de la “segunda Roma”, es decir, Constantinopla, un centro influyente de la Ortodoxia Oriental. El objetivo de la visita era, por lo tanto, doble: fomentar la comprensión mutua con el Islam “moderado” y avanzar la agenda ecuménica con Constantinopla.
VUESTRAS PLEGARIAS POR MÍ
El Papa Francisco tuvo varias reuniones con distintos líderes musulmanes. En cada una de ellas hizo hincapié en los aspectos comunes entre los cristianos y los musulmanes en cuanto todos adoraban al Dios Todomisericordioso, tenían a Abraham como padre, practicaban el rezo, la limosna y el ayuno y compartían un sentido religioso de la vida que es fundamental para la dignidad humana y la fraternidad. Al dirigirse a los musulmanes, el Papa utilizó el lenguaje de la fraternidad y se centró en lo que tenían en común. El mismo enfoque usó en Turquía. Un elemento interesante aunque sea llamativo surgió a medida que hablaba en el Departamento de Asuntos Religiosos de Ankara el día 28 de Noviembre [1]. Después de referirse a los temas comunes que ya hemos mencionado, dijo: “Agradezco también a todos vosotros vuestra presencia y vuestras plegarias las cuales, con vuestra bondad, ofrecéis por mí y mi ministerio”.
El Papa Francisco está acostumbrado a pedir oraciones para él y dar gracias a las personas que oran por él. Pero en este caso estaba hablando a los musulmanes y, no obstante, les agradeció sus rezos por él. Parece que en este caso fue más allá de subrayar simplemente los aspectos comunes en teología y espiritualidad elementales. Llegó al extremo de reconocer las oraciones islámicas como legítimas e incluso como actos útiles de intercesión. ¿Debe un cristiano agradecer a los musulmanes sus plegarias? ¿Son estas oraciones aceptadas por Dios? ¿No será que el Papa injustificadamente ensanchó la teología inter-fe que asume que todas las plegarias son agradables a Dios y contestadas por El? ¿No enturbió más la distinción entre la fe cristiana y la religión musulmana al dar a entender que los cristianos y los musulmanes pueden orar unos por otros como si Dios aceptara sus oraciones respectivas tal como son?
DE NUEVO AL PRIMER MILENIO
El otro centro de interés de la visita era reforzar las relaciones ecuménicas con el Patriarca de Constantinopla. Según los principios del ecumenismo católico romano, las iglesias ortodoxas orientales están cerradas a la “plena comunión” con Roma porque ellos profesan la misma fe apostólica, celebran la misma Eucaristía y han mantenido la sucesión apostólica en su sacerdocio, pero desde un punto de vista teológico, el papel del papado es la única imperfección que les impide la comunión completa. El cargo papal, de la forma en que se ha desarrollado después del cisma de 1054 d.C., hace que las iglesias ortodoxas estén poco dispuestas a aceptar la supremacía del Papa Romano tal y como está. En su opinión, ciertos aspectos monárquicos del ministerio petrino que fueron introducidos en el segundo milenio (p.e. la infalibilidad del Papa cuando habla ex cátedra) van contra el principio de colegialidad de la eclesiología ortodoxa.
Siendo consciente de estas complejidades y aún queriendo promover un progreso ecuménico, el Papa Francisco dijo que estaba dispuesto a considerar una forma de avanzar: la Iglesia Romana está abierta a conceder que, con el fin de entrar en plena comunión con Roma, las iglesias ortodoxas deben aceptar el cargo Papal tal como era entendido y practicado en el Primer Milenio cuando la Iglesia “no estaba todavía dividida”. Esta idea no es nueva -incluso Joseph Ratzinger estaba a favor de la misma- pero es importante que Francisco la haga suya. Parece que la manera de avanzar es ir primero hacia atrás. La Iglesia Romana está dispuesta a ejercer su catolicidad, o sea, ser lo suficientemente flexible para acomodarse a un punto de vista diferente, mientras mantiene su perspectiva distintiva sin renunciar a nada. Esta sugerencia tiene que resolverse histórica y teológicamente. ¿Cuáles fueron exactamente las formas del papado en el Primer Milenio? ¿Cómo pueden llevarse a cabo después de tantos siglos? ¿Cómo puede una institución como el Papado que la Iglesia Romana la declara con dogma (esto es, la infalibilidad) ser diluida por cristianos no católicos? ¿Cómo puede uno ser cum Petro (con Pedro) sin ser sub Petro (bajo Pedro)?
Si bien los teólogos ecuménicos tienen algunos deberes aún por hacer, está garantizado un comentario final. Al fin y al cabo la Reforma Protestante fue un clamor para regresar a la Palabra de Dios escrita, ¡es decir, Sola Escritura! Al hacer un llamamiento para una nueva época bajo las reglas del Jesucristo de la Biblia, la Reforma hizo señales a la iglesia para redescubrir las Escrituras y volver a someterse a las mismas. De nuevo a la Palabra era una forma de decir: ¡Volved a Jesucristo, volved al Evangelio! La Iglesia Católica del siglo XVI no estaba, sin embargo, dispuesta a recibir este reto y quería un camino para avanzar sin pensar en la necesidad de ir hacia atrás. El Concilio de Trento (1545-1563) imaginó una renovación sin reforma, un camino hacia adelante sin tener que ir hacia atrás. Ahora, Roma está preparada para volver al Primer Milenio y aceptar completamente las iglesias ortodoxas orientales. ¿Por qué no ir un poco más lejos que el Primer Milenio? Un retorno a la Sola Escritura sería un verdadero punto de partida para un avance muy necesario.
[1] http://www.news.va/en/news/apostolic-journey-to-turkey-meeting-with-the-pre-2
Share Button

96. ¿Quién es realmente el Papa Francisco?

08 DE DICIEMBRE DE 2014
“El matrimonio es entre un hombre y una mujer”. “La vida por nacer es tan preciosa y única como cualquier vida”. La eutanasia es un abuso injustificable de la libertad humana”. “Los niños adoptados tienen el derecho a tener un padre y una madre”. Estas son las posiciones estándar católico romanas declaradas en varios acalorados debates sobre temas morales de nuestra generación. Así, ¿por qué ahora este alboroto al respecto? El Papa Francisco habló y argumentó sobre los mismos en dos discursos diferentes durante las últimas semanas. [1] Después de meses de enviar confusos mensajes sobre la homosexualidad (“¿Quién soy yo para juzgar?”), lo buenas que son todas las “relaciones amorosas” estén o no casados, la necesidad que tiene “la” Iglesia (ICAR) de mantenerse alejada del calor de los debates éticos actuales y su malestar por todo lo “no negociable”, el Papa Francisco ha dicho al fin algo “católico”. Aunque ha estado siempre alineado con la teología moral católico romana tradicional (¡después de todo es el Papa!) nunca había hablado en público de estos asuntos de una forma tan definida y en tan corto período de tiempo.
LAS CONSECUENCIAS DEL SÍNODO
Este mes “católico” del Papa aparece después del Sínodo sobre la familia donde la Iglesia Católica experimentó unos días turbulentos de controversia entre cardenales de alto rango y obispos. Algunas voces progresistas estaban a favor de impulsar una actualización de la actitud moral de la Iglesia sobre la sexualidad y las relaciones humanas. Apoyado enérgicamente por la opinión pública secular, todos aplaudiendo a este Papa “revolucionario”, algunos sectores de la Iglesia creyeron que la brecha entre la ICAR y las masas occidentales podría salvarse si la ICAR adoptaba una aproximación a estas cuestiones más relajada y menos confrontacional.
El Sínodo 2014 presenció un conflicto entre estas voces y las más tradicionales, cuyo resultado fue el mantenimiento temporal del statu quo en espera del Sínodo del próximo año que será convocado de nuevo sobre el mismo tema. ¿Dónde se sitúa el Papa Francisco en todo esto? En los meses precedentes al Sínodo, a veces se decantaba por una Iglesia que “mira hacia el exterior”, o sea, una Iglesia menos preocupada por los dogmas y los principios morales y más interesada en estar cada vez más cerca de la gente, con independencia de sus elecciones individuales y absteniéndose deliberadamente de emitir juicios morales sobre la integridad de sus vidas.
Este flujo constante de mensajes pareció crear una especie de impulso que podría servir de fondo para cambios significativos en la ICAR que el Sínodo estaba destinado a introducir. No obstante, las cosas fueron de otra manera. Entretanto, las fuertes críticas de importantes círculos de la Iglesia Católica llegaron a ser francamente abiertas y alcanzaron al propio Papa por sus palabras vacilantes y confusas. Tras este mes “católico” de Francisco se puede pensar que existe la seguridad de que permanece fiel a la enseñanza moral tradicional de la ICAR y que de ninguna manera ha cambiado de opinión. Después de meses de impulsar una agenda aparentemente progresista, el péndulo católico oscila en sentido contrario con el fin de recuperar la estabilidad… hasta que llegue el siguiente movimiento.
¿DÓNDE ESTÁ EL PAPA?
Sin embargo, todavía quedan unas preguntas que se han convertido en permanentes. ¿Dónde se halla realmente el Papa en lo referente a estas cuestiones? ¿Cómo podemos explicar este aparente cambio de sentido? ¿Quién es capaz de adivinar lo que le preocupa? Y, más generalmente, ¿sabemos dónde está en una serie de puntos clave doctrinales y pastorales? Hasta ahora, ha tenido mucho interés en construir puentes con toda clase de gente, movimientos y redes. Un creciente número de personas en todo el mundo llaman al Papa “amigo”. Muchos líderes evangélicos están en su entorno. Tienen la impresión de que el Papa es una persona transparente y accesible, fácil de conocer y rápida para sintonizar. Parece que habla su lenguaje y que comprende sus corazones. Imaginan que está cerca de todos.
La evidencia, no obstante es más compleja. Es ciertamente capaz de acercarse a todos, de llamar a cualquier persona “hermano” y “hermana”, pero, ¿cuánta gente sabe lo que hay en su corazón? Sin duda, puede combinar el lenguaje evangélico, las devociones marianas y las inquietudes “políticamente correctas”, al tiempo que conserva una perspectiva católico romana que lo abarca completamente todo. ¿Conocemos verdaderamente al Papa Francisco? ¿Cuánto de esta complejidad es el resultado de haber sido jesuita? ¿Qué sabemos de la profundidad de su teología y de la naturaleza global de su agenda? La Biblia quiere que nuestra comunicación no quede atrapada en un tipo de lenguaje de “sí” y “no” al mismo tiempo (2 Corintios 1:18-20) sino que hablemos claramente de lo que tenemos en nuestros corazones. El lenguaje del Papa Francisco tiende a decir “Sí, sí” y “No, no” con el mismo aliento. La Palabra de Dios también nos exhorta a “hablar la verdad” (Efesios 4:25) y evitar las “palabras torcidas” (Proverbios 4:24). Aquí nadie puede tirar una piedra porque en esta materia todos somos pecadores. Pero, lo que el Papa ha estado diciendo hasta ahora hizo que se enviaran mensajes contradictorios. Este mes “católico” ha mostrado un aspecto importante del Papa Francisco, pero el retrato completo es todavía un trabajo en proceso. La impresión es que hasta el momento únicamente hemos recogido esbozos del Papa y que la verdadera obra está aún por hacer.
[1] A la Asociación de Médicos Católicos Italianos (15 Nov. 2014) y al Humanum Coloquio sobre la complementariedad del hombre y la mujer en el matrimonio (17 Nov. 2014).
Share Button