58. Francisco venera a la Madona

 El Papa Francisco y la re-marianización del Papado

El Papa Francisco ha destacado el hecho de que quiere enfatizar su papel como obispo de Roma y ha empezado por dar a este énfasis un sabor mariano distintivo. 20 DE MAYO DE 2013 Que el Papa Francisco siente una intensa devoción mariana quedó inmediatamente claro después de su elección. En su primer discurso como Papa se encomendó él mismo y el mundo a María. Al día siguiente su primera visita fuera de los muros del Vaticano fue a la basílica de Santa María la Mayor, donde rezó a María. En sus homilías ha difundido a veces su piedad mariana. Ahora que el mes litúrgico mariano (mayo) ha empezado, el Papa ha expresado aún más su devoción. El día 3 de Mayo dirigió el rosario en la misma basílica mariana que visitó después de ser elegido y pronunció un discurso público a la gente que se había reunido allí.

MARÍA, LA SALVACIÓN DE ROMA

Esta especial basílica es conocida por acoger y mostrar el icono de María al que se le llama Salus Populi Romani (es decir, la salvación del pueblo romano). Este es un título mariano que subraya que ella es la protectora del pueblo romano. Delante del icono, el Papa Francisco comentó: “Estamos todos aquí delante de María; oramos para que nos guíe maternalmente; le llevamos nuestros gozos y tristezas, nuestras esperanzas y dificultades; la invocamos con el título Salus Populi Romani para pedir para nosotros, para Roma y para el mundo el don de la salud. Sí, ella da salud, ella es nuestra salud”. Al exponer su enseñanza, Francisco pasó a hablar sobre las maneras en las que María es nuestra salud en todos los aspectos: Nos ayuda a crecer como hombres y mujeres, exactamente como una madre cuida a sus hijos. Nos ayuda a hacer frente a nuestras dificultades, como una madre camina junto a sus hijos; por último nos ayuda a tomar las decisiones correctas en la vida, justo como una madre desea que sus hijos vivan responsablemente. Fuera de la piedad católico romana, es difícil comprender este profundo lenguaje “maternal” de devoción a María y concordarlo con una fe centrada en Cristo y basada en la Biblia que inequívocamente apunta a Jesucristo como el único Mediador entre Dios y el hombre. Bíblicamente, estas funciones se refieren a los oficios cristológicos de Jesús como Sacerdote y Rey. Sin embargo, el catolicismo romano los atribuye a María como una extensión del papel de Cristo como mediador. A causa de su sinergismo la fe católico romana permite, de hecho exige, tal veneración a María que tiene dimensiones teológicas, espirituales y emocionales. María es considerada como la protectora de la vida.

MARIANISMOS PAPALES

Al concluir su discurso, el Papa Francisco se dirigió a la multitud diciendo: “Gracias a todos por vuestra presencia aquí en la casa de la madre de Roma, nuestra Madre. Hurra a la Salus Populi Romani . Hurra a la Madona. Ella es nuestra Madre. Encomendémonos a ella porque nos cuida igual que lo haría una buena madre”. Esta vez el lenguaje devocional coincidía con el de los entusiastas del deporte: ¡Hurra!, ¡hurra! La magnitud del papel maternal de María agitó el corazón y el alma de muchas de las personas congregadas allí. El Papa Francisco ha destacado el hecho de que quiere enfatizar su papel como obispo de Roma y ha empezado por dar a este énfasis un sabor mariano distintivo. Ahora podemos empezar a ver la trayectoria del presente pontificado en lo que se refiere a su marianismo. El último papa en compartir tan alta opinión de María fue Juan Pablo II. Su lema era “totus tuus” (o sea, totalmente tuyo), y su veneración a los iconos de María y su práctica de las devociones marianas fueron muy evidentes. A Benedicto XVI se le consideró un Papa menos mariano, aunque rezaba a María a diario y ha incluido muchos elementos marianos en todas sus obras. Después de un pequeño descanso, María es otra vez una figura prominente con el Papa Francisco. Su pontificado parece estar conformado de manera significativa por la teología y la veneración marianas.

 

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58. Hurrah to Madonna. Pope Francis and the Re-Marianization of the Papacy

May 10th, 2013 

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That Pope Francis has a strong Marian devotion became immediately clear after his election. In his first speech as Pope he committed himself and the world to Mary. The following day his first visit outside of the Vatican walls was to the basilica of St Mary Major where he prayed to Mary. In his homilies he has at times disseminated his Marian piety. Now that the liturgical Marian month (May) has begun, the Pope has further expressed his devotion. On May 3rd he lead the rosary in the same Marian basilica he visited after being elected and gave a public speech to the people that had gathered there.  

Mary, Salus Populi Romani

This particular basilica is known for hosting and displaying the icon of Mary who is called Salus Populi Romani (i.e. salvation of the Roman people). This is a Marian title that underlines her being the protector of the Roman people. In front of the icon, Pope Francis commented: “We are all here in front of Mary; we prayed for her motherly guidance; we took her our joys and sorrows, our hopes and difficulties; we invoked her with the title Salus Populi Romani to ask for ourselves, for Rome and for the world the gift of health. Yes, she gives health, she is our health”. In expounding his teaching, Francis went on to talk about three ways in which Mary is our health: She helps us grow as men and women, just as a mother cares for her children; She helps us face our difficulties, just as a mother walks with her children; Lastly she helps us make right decisions in life, just as a mother wants her children to live responsibly. Outside of Roman Catholic piety, it is difficult to understand such a profound “motherly” language of devotion to Mary and to square it with a Christ-centered and a Bible-based faith which unequivocally points to Jesus Christ as the only Mediator between God and man. Biblically, these roles relate to the Christological offices of Jesus as Priest and King. Yet Roman Catholicism attributes them to Mary as an extension of Christ’s role as mediator. Out of its synergism the Roman Catholic faith allows, indeed demands, such a veneration of Mary which has theological, spiritual, and emotional dimensions. Mary is seen as the protector of life.

Papal Marianisms

In closing his speech, Pope Francis addressed the crowd by saying: “Thank you for your presence here in the house of the mother of Rome, our Mother. Hurrah to the Salus Populi Romani. Hurrah to Madonna. She is our Mother. Let us entrust ourselves to her because she cares for us like a good mother”. This time the devotional language matched that of sports enthusiasts: Hurrah, hurrah! The magnitude of Mary’s motherly role stirred the heart and soul of many people gathered there. Pope Francis has stressed the fact that he wants to emphasize his role as bishop of Rome and has begun to give this emphasis a distinct Marian flavor. We can now begin to see the trajectory of this present pontificate as far as his Marianism is concerned. The last pope to share such a high view of Mary was John Paul II. His motto was “totus tuus” (i.e. totally yours), and his veneration of Marian icons and his practice of Marian devotions were very evident. Benedict XVI has been portrayed as a less Marian Pope, although he has always prayed to Mary on a daily basis and has included many Marian elements in all his work. After a short recess, Mary is once again a prominent figure with Pope Francis. His pontificate seems to be significantly shaped by Marian theology and veneration.

Leonardo De Chirico

 

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